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7.10.16

Redempció (1)

A M.M. perquè sí i per tot
Lisboa, agost de 2016

   La literatura existe por el bien de la humanidad
   Mi conclusión es extraña y tiene lugar en una llanura oscura. Para existir, la literatura debe apelar a la imaginación; la imaginación es de hecho la carne y la sangre de la literatura, pero al mismo tiempo la imaginación es la fuerza misma que lucha por apagar el halo de la redención. De modo que una literatura redentora, una literatura que interpreta y descifra el mundo, forjada por el bien de la humanidad, debe luchar contra su propio cuerpo, contra su propia carne y su propia sangre, contra su propia vida. Una célula combate contra la otra. El halo titila, se enciende, fulgura, se enturbia, se atenúa. El yetzer hara, el Instinto del Mal, infla sus mejillas con un aire negro con la esperanza de apagar el aire redentor, pero a último momento haces de luz brotan del halo y el mundo queda expuesto, con todo su significado, a nuestra mirada sorprendida. Bajo esa firme luz reveladora podemos hacer distinciones; podemos ver que una cosa no es intercambiable con otra, que no todo es lo mismo, que el Holocausto es diferente, y vaya si lo es, de una mazorca de maiz. Así llegamos, al fin, al pulso y a la meta de la literatura: rechazar el borrón de lo "universal"; distinguir una vida de otra; iluminar la diversidad; encender la menor partícula de un ser para mostrar que es concretamente individual, diferente de cualquier otro; narrar, en toda la maravilla de su singularidad, la santidad intrínseca de la partícula más pequeña.
   La literatura es el reconocimiento de lo particular.
   Para eso, necesitamos el halo
[Y eso es el "halo": interpretación, lo implícito, el nimbo del significado que envuelve el cuento.]

Cynthia Ozick, "Innovación y redención: qué significa la literatura" dins de Metáfora y memoria. Ensayos reunidos
Trad: Ernesto Montequin