Pàgines

28.1.09

Poder

Hay una línea fronteriza: a un lado están los que hacen los libros, al otro, los que los leen. Yo quiero seguir siendo una de las que leen, por eso tengo cuidado de mantenerme siempre al lado de acá de esa línea. Si no, el placer desinteresado de leer se acaba, o se transforma en otra cosa, que no es lo que yo quiero. Es una línea fronteriza aproximada, que tiende a borrarse: el mundo de los que tienen que ver profesionalmente con los libros está cada vez más poblado y tiende a identificarse con el mundo de los lectores. Cierto también que los lectores se vuelven más numerosos, pero se diría que los que usan los libros para producir otros libros crecen más que aquellos a quienes les gusta leer libros, sin más. Sé que si cruzo esa frontera, aunque sea ocasionalmente, por casualidad, corro el riesgo de confudirme con esa marea que avanza; por eso me niego a poner los pies en una editorial, ni siquiera unos minutos.

Ítalo Calvino, Si una noche de invierno un viajero


Sovint, molts discursos sobre el poder -les bondats i tot allò- de la lectura, de la lectura literària és clar, defugen, perquè la menystenen, la figura del lector. Obvien el gran poder que en el món de la creació i de l'edició literàries haurien d'exercir els lectors de casta.
Sovint, el mercat editorial, en tant que mercat, no fa sinó crear-se consumidors.
Amb elevadíssimes intencions i sacratíssimes paraules, això sí.