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14.4.07

Rebuig

Tota política d'estalvi és un pla de privacions.

Així, Roland Barthes quan parla dels
rebuigs de lectura fa referència a la marca de refús propi de la Biblioteca a causa, en primer lloc, d'una característica intrínseca d'aquesta, la facticitat. La materialitat concreta d'aquesta o d'aquella biblioteca com a factor responsable del fracàs del Desig d'aquest o d'aquell lector:


La Bliblioteca, por su propio estatuto, y sea cual fuere su dimensión, es infinita, en la medida en que (por bien concebida que esté) siempre se sitúa más acá o más allá de nuestra demanda: el libro deseado tiene tendencia a no estar nunca en ella, y, sin embargo, se nos propone otro en su lugar: la Biblioteca es el espacio de los sustitutos del deseo...

En segon lloc, a alguna cosa tan aparentment espúria com el preu:

Bien es verdad que el "libro-de-casa" no es un fragmento de deseo totalmente puro: en general, ha pasado por una mediación que no se distingue por particularmente limpia: el dinero; ha habido que comprarlo, y por tanto no comprar los demás; pero las cosas son como son, el mismo dinero en si mismo es un desahogo, cosa que no es la Institución: "comprar" puede ser liberador, "tomar prestado" seguro que no lo es: en la utopía de Fourier, los libros no valen casi nada, pero sin embargo han de pasar por la mediación de algunos céntimos: están envueltos en un cierto "Dispendio", y es por eso por lo que el Deseo funciona: porque hay algo que se desbloquea.

R.
Barthes, "Sobre la lectura" dins de El susurro del lenguaje. Más allá de la palabra y de la escritura.